“Sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” 2 Corintios 5:1

 

Me sentía frustrado mientras trabajaba en mi computador, pues quería combinar un documento escrito con una foto para preparar una presentación. Hice varias pruebas y no me dieron resultados. Por fin, consulté a mi yerno Juan, experto en el rubro de la computación. Apenas entró a examinar qué programas tenía en mi máquina, y Juan dijo: “pero usted tiene todo lo que necesita. Mire…” Me mostró qué era lo que podría usar y todo resultó bien. La historia se repite en las variadas circunstancias de la vida y no solo en la computación. Tenemos muchos elementos para enriquecer la vida sin darnos cuenta y necesitamos que alguien nos instruya. Así ocurre en la vida de muchos cristianos. A veces viven derrotados, luchando para ser felices, sin darse cuenta de las bendiciones que ya tienen en la actualidad y otras bendiciones “en reserva” para el futuro.

 

Cuando una persona acepta a Cristo como Salvador, inmediatamente es poseedora de múltiples bendiciones y sólo requiere fe para entrar a disfrutarlas. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con TODA BENDICIÓN ESPIRITUAL en los lugares celestiales en Cristo,” Efesios 1:3. No hay ningún creyente en Cristo que no posea estas bendiciones. Pero a veces, necesitamos “una ayudita” para aprender de lo que Dios nos ha dado. Entre las primeras bendiciones conocidas es la paz para con Dios. “Justificados, pues, por la fe, TENEMOS PAZ para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 5:1. Esta paz viene al alma cuando sabemos que no hay carga en nuestra contra, pues Cristo “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” Pedro 2:24.

 

La Biblia es nuestro “Manual de Información” para saber qué es lo que tenemos. Juan el apóstol explicó su razón por escribir su evangelio y sus epístolas, “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” 1 Juan 5:13. No es presuntuoso el cristiano que diga que ya tiene vida eterna. ¡La misma Biblia lo afirma! Y además de las bendiciones que disfrutamos en la actualidad, hay otras que nos esperan como indica el texto de cabecera. “SABEMOS QUE si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, TENEMOS DE DIOS un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” 2 Corintios 5:1.

 

–daj

 

Lectura Diaria:
Deuteronomio 29 [leer]
/Amós 7-8 [leer]
/Lucas 15:11-32 [leer]