Usando el monte como figura de las experiencias exhilarantes en la vida cristiana, y el valle al pie del monte como figura del mundo en que vivimos, es posible apreciar los sentimientos de David el rey y después de los mismos tres discípulos del Señor quienes fueron llevados al monte por Jesús.

 

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” Mateo 17:1-2

 

Pedro, Jacobo y Juan su hermano fueron muy privilegiados cuando Jesús “los llevó aparte a un monte alto” Mateo 17:2. Tuvieron una experiencia tan excepcional con el Señor que Pedro la mencionó al escribir de ella años después. “Nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo” 2 Pedro 1:18. Todo esto hace pensar en ¿qué habrán sentido los discípulos cuando descendieron del monte de la transfiguración? Después de haber estado en las alturas con el Señor, luego llegan al valle. ¡Qué contraste! Hoy hay discípulos del Señor Jesús que dedican tiempo para meditar sobre la inescrutables bellezas de su Salvador. Es como tener una experiencia enternecedora arriba en el monte con Él. Llega el momento y tienen que descender al valle donde hay mucha gente necesitada e incrédula. Pero el tiempo en el monte con Cristo les prepara para hablar de Él en el valle. Es un gran desafío vivir para Cristo cuando hay deseos de estar con Él. La realidad es que se debe trabajar y estar en contacto con un mundo tan contaminado por el pecado a fin de hablarles de Cristo nuestro Salvador.

 

A veces el Señor nos lleva a experimentar el aire enrarecido de la montaña. Parece que quiere que nos oxigenemos para poder enfrentar la polución abajo en el valle. De todas maneras, el tiempo pasado en su presencia nos fortalece y nos prepara para servirle. Algo sabía de esto David antaño y en su lindo cántico en 2 Samuel 22:34, dice: “Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas.” ¿Se fijó en que David dijo “MIS ALTURAS”? Cada uno tiene su altura, quizás diferente a las que tengan otros, pero lo importante es que el Señor se preocupa de nuestros pies para que estén firmes, aún en las alturas. David repitió el mismo sentimiento en el Salmo 18:33. Al comienzo de este salmo dice que David, cual siervo dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: “Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.” Salmo 18:1. Reconoció que la victoria fue porque Jehová le hizo estar firme. Salmo 18:33 “Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas.”

 

Cuando el profeta Habacuc usó la misma expresión, vino al final de una canción que compuso para que la gente reconociera a Dios. A pesar de todos los reveses que el profeta podría haber sufrido, dijo: “Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación” Habacuc 3:18. Enseguida alaba a Jehová: “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar” v.19. Que Dios nos dé pies como ciervas para que andemos siempre seguros y firmes conforme a lo que sea agradable delante de Él. –daj

 

Lectura Diaria:
2 Cronicas 1-2 [leer]
/Ezequiel 27 [leer]
/Juan 10:1-18 [leer]