He aquí, todas estas cosas hace Dios dos y tres veces con el hombre, Para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes.” Job 33:29-30.

 

Los hermanos de José llegaron a casa en la tierra de Canaán y contaron todo lo acontecido a su padre. Contaron que el “señor de la tierra” les había hablado ásperamente y les había tratado como espías. Le dijeron también como ellos habían dicho que eran doce hermanos en total y se refirieron al menor que se había quedado con su padre. También se refirieron a “uno que no parece”. No sabían que el que “no parece” estaba parado frente a ellos. Pasó un tiempo y el hambre era grande. Por eso, tuvieron que volver a comprar alimento. Judá recordó el acuerdo de volver con Benjamín, pues si no, no serían atendidos.

 

El gran problema era como volverse acompañados de Benjamín. Jacob temía “algún desastre en el camino” Génesis 42:38. No sabían que Benjamín iba a ser la clave para hacer posible la reconciliación. Al final Jacob accedió a que Benjamín les acompañara e instruyó a sus hijos a llevar lo mejor de la tierra como “un presente, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.” Ordenó también que llevasen “doble cantidad de dinero, y… el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales.” Jacob pensaba que “quizá fue equivocación” Génesis 43:12.

 

José es rico y no necesita de presentes “importados”. La doble cantidad de dinero no puede comprar lo que José quiere dar, es decir, quiere dar el perdón a los culpables del maltrato que le habían dado a él. José busca una confesión franca de su maldad, para poder revelarse como su Gran Salvador. La historia de José sirve como ejemplo de lo que Dios busca de los pecadores hoy en día. No busca presentes, ni ofrendas de doble cantidad de dinero como si fuera un medio por el cual el pecador pudiera congraciarse con Él. Quiere escuchar la confesión sincera que una vez hizo un publicano “Dios, sé propicio a mí, pecador” Lucas 18:13. Cuando los hijos de Jacob partieron para Egipto, les bendijo, diciendo, “Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón.” Dios es misericordioso y quiere que todo pecador se acerque a Él reconociendo su culpa, buscando perdón. (Continuará) –daj

 

Lectura Diaria:
Éxodo 12:21-51 [leer]
/Sálmos 45:1-46:11 [leer]
/Hechos 6:1-15 [leer]