Pesa sobre todo creyente en Cristo la obligación de testificar de su Señor y Salvador. Las oportunidades se presentan y debemos aprovecharlas, esperando que el Espíritu Santo tome de lo que decimos para que la persona considere el testimonio nuestro. Asó fue la exhortación de Pablo, a tiempo y fuera de tiempo.

 

Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.” 2 Timoteo 4:2

 

El hermano Elwood McQuaid, hermano relacionado con el grupo “Amigos de Israel” contó que fue entrevistado por una reportera. Ella trabajaba por una conocida cadena mundial de noticias. La reportera hizo muchas preguntas a don Elwood queriendo saber especialmente lo que los cristianos piensan referente a los judíos. Ella daba la impresión de que preguntaba no solamente para el servicio informativo sino también porque ella misma tenía ciertas inquietudes referentes a su propia fe.

 

Se ha hecho la pregunta más de una vez cuando hay un cronista dando noticias sobre un evento, ¿Qué piensa esta persona sobre lo que está reporteando? ¿Siente dolor al ver los cadáveres tapados en el suelo cuando ha habido un accidente fatal del tránsito? ¿Qué de los que corren el riesgo de perder sus vidas en medio de una guerra? ¿Sienten en la profundidad de su ser el drama humano de tanto sufrir? ¿Cómo no van a ser afectados por lo que experimentan, aunque profesionalmente tienen que transmitir sin mucha emoción en su voz lo que pasa a su alrededor?

 

Una vez, un joven reportero judío fue asignado por su casa editorial a viajar con un grupo de líderes cristianos que iban a visitar Israel. Don Elwood conversó largamente con el joven. Era alto, inteligente, y poseedor de una linda personalidad. El joven hizo muchas preguntas en busca de las noticias para su oficina de prensa. Terminado el viaje, el Sr. McQuaid se preguntó a sí mismo, ¿Habrá entendido lo que significa tener al Señor Jesucristo como Salvador y el secreto de la vida espiritual de un cristiano? Mayúscula fue la sorpresa para él cuando supo un día que aquel joven preguntón se había quitado la vida. Cabía la pregunta, ¿Dónde estará él ahora? ¿En el cielo, habiendo sabido del único camino Cristo Jesús, o estará en el infierno? No podemos saber desde aquí en la tierra, pero por lo menos supo que Dios había hecho posible la salvación eterna si la quería tener. Todos nosotros nos cruzamos con personas que al poco tiempo, ya no están con nosotros. ¿Acaso aprovechamos las oportunidades como debemos para hacerles conscientes de su necesidad de tener a Cristo como Salvador? ¿Acaso conversamos con estos amigos acerca de las cosas del diario vivir sin jamás mencionar lo más importante, el amor de Dios hacia nosotros en la persona de Cristo? Aprovechemos cada oportunidad Escribió Pablo a Timoteo: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, … que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” 2 Timoteo 4:1-2. –daj

Lectura Diaria:
Levitico 2:1-16 [leer]
/Salmos 99:1-101:8 [leer]
/Hechos 25:13-27 [leer]