Es la mano que mece la cuna que influencia a los hijos que gobiernan el mundo. Se necesitan madres cristianas que dedican tiempo para instruir a sus hijos en amar y servir a Dios. Ana, la madre de Samuel es un excelente ejemplo de eso.

 

E hizo (Ana) voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:11

 

Samuel era sumo sacerdote en Israel. Sirvió a Dios durante muchos años y entre varias cosas importantes que hizo, coronó a dos reyes, a Saúl y a David. Samuel también escribió un par de libros que llevan su nombre. Al comienzo del primer libro, Samuel cuenta la historia de su madre y destaca como ella oró pidiendo a Jehová a un hijo para dedicarle al servicio del Altísimo. ¡Samuel fue la respuesta a aquella oración!

 

La mayoría de las mujeres que se casan desean tener un feliz matrimonio con un marido cariñoso y niños para amar y criar. Ana era casada pero su gran pena era no tener hijos. Se sentía triste al ver a otras mujeres con sus crías y ella no tenía ninguna. Se puede imaginar su pena al ir a las fiestas nacionales del pueblo y ver a otras familias llenas de alegría y risa, mientras ella no tenía a nadie de quien tomar la mano. Felizmente su marido Elcana fue consecuente con ella y le daba una doble porción en el momento de entregar los regalos. Pero cualquier porción extra no era capaz de llenar el vacío en su vida. Ana quería a un hijo para poder criarle y entregarle el Señor para su uso. Fue un noble deseo. Una vez estando cerca del tabernáculo, se apartó sólo para orar. Desafortunadamente Elí se equivocó con ella y pensando que estaba ebria, lanzó una reprensión dura. Cuando ella respondió con toda calma que estaba orando, Elí cambió su tono y dijo: “Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho” 1 Samuel 1:17.

 

Con el andar del tiempo, Jehová bendijo a Ana y fue una buena madre. Había pasado de ser una mujer Desesperada por no tener hijo a ser una mujer Devota al recibir una contestación a su petición. De ahí se ve como una mujer Dedicada a la crianza de su hijo para la gloria de Dios. ¿Cuáles serían los temas que trató con Samuel en preparación para su vida y especialmente para la vida de servicio ante Dios? Al fin, se ve como mujer Decidida, pues conforme a su oración pidiendo un hijo, se comprometió con el Señor, diciendo: “yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida” 1 Samuel 1:11. Para que las madres puedan cumplir con lo que Dios desea, es decir, que tengan hijos para criarlos a fin de servirle a Él, es necesario que ellas mismas le conozcan a Dios a través del Señor Jesús y luego podrán cumplir con Efesios 6:4 “criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. El que escribe todavía honra a su madre aunque ya partió al cielo, pero desde el comienzo tanto ella como mi padre oraron por mí. Fue mi madre que con Biblia en mano un 15 de Febrero, 1942, me indicó el camino de la salvación y se dedicó a instruirme como debía vivir para la gloria de Dios. Una madre cristiana no tiene mayor felicidad que cuando ve a sus hijos sirviendo a Dios. Ellas seguramente se afanan para que sus adoren y a sirvan al Dios verdadero. –daj

Lectura Diaria:
Rut 3-4 [leer]
/Isaías 43-44:5 [leer]
/2 Corintios 3-4:6 [leer]